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¡Viajando por el mundo!
Viajar Escribiendo

Digamos que ayer la Nieve en la Toscana salvó mi alma algo triste. Como es normal en el mundo emprendedor ocurren desilusiones, donde pones todas tus energías, emociones y esperanzas en un proyecto. Pero que equivocadamente la decisión no depende de ti, sino de otros.

El sueño de uno de nuestro castillos de naipe calló y con la misma sensación que un corazón de 15 años roto por el primer amor, ayer nos deprimimos un poco. Y quiero compartir contigo esta sensación para que puedas usar este post cuando más lo necesites. Ya que todos perseguimos un sueño y a veces a estos les gusta juguetear para saber si de verdad los deseas, son atolondrados y muy traviesos. Pero sobre todo se aburren cuando ven que te rindes  es entonces cuando caen a tu lado, pero nos enfrascamos tanto en el fracaso que ni llegamos a verlos, a tan solo un metro de nosotros. Y el sueño se muere.

Triste pero cierto, esto sucede con la mayoría de las personas que están en la carrera del triunfo. Y ayer mi sensación era desoladora, me molestaba hasta la mismísima Toscana, los familiares, el éxito de cualquier persona…hasta mi compañero de vida era un tanto molesto. Pero entonces en medio de una conversación algo enfurruñada entre ambos. Ion gritó: ¡Nieve! ¡Está nevando!

Su frase borró toda imagen de mi cabeza, olvidé porque me dolía tanto el corazón y corrí a la puerta sin gorro ni bufanda. Entonces la ví. Nieve en la Toscana caía, eran como diminutos papelitos blancos que se dejaban llevar por el aire hasta caer al suelo. Me agaché y toqué uno de ellos, el cual se derritió al instante. Cuando alcé la vista ya casi acababa, fueron minutos escasos. Pero lo suficiente como para darme cuenta de que aquello era mi diminuta señal, que aquella sensación de decepción debía durar tan poco como aquella nevada.

Ahora querido lector te digo que no será fácil, el camino para llegar a tener y hacer todo lo que deseas tiene tormentas, solo debes saber controlar cuanto duraran y no dejarnos seguir. Pararlas es lo más importante, centrarnos en lo que nos rodea y no lo que nos tapa la vista.

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Pequeña, resguardada y con mesas de un verde botella oscuro se encuentra una pequeña cafetería central en un recóndito pueblo de Siena. Donde un Capuchino y Mermelada de Cerezas son mi refugio del frío.

Si hay algo que realmente es delicioso en Italia son los Capuchinos, no es ningún mito el que estén ricos. Su sabor es amargo para luego pasar a través de la garganta y convertirse en dulce, dejándote el bigotito de la espuma con caramelo y canela espolvoreada.

Y es que hoy me he puesto tan romántica con Capuchino y Mermelada de Cerezas porque en uno de nuestros paseos por la Toscana hemos acabado por cuarta vez en una cafetería que fue protagonista de un selecto articulo en el 2008 en la revista Forbes, en la cual el periodista clasificaba su lugar digno de ser visitado. Y la verdad es que tenía toda la razón. Pues es un rincón donde los dulces caseros te saludan, palmeras de líneas de chocolate, croissant de crema, chocolate y mi favorito el de Mermelada de Cerezas. Aquella mermelada me tiene enamorada con su sabor dulce y a la vez ácido, su textura, como se une al paladar lo preciso. Y sobre todo el croissant relleno en la medida perfecta, espolvoreado de azúcar glaseada para retocar los labios suavemente.

Es un lugar digno de conocer, perfecto para sentarte en una de sus tres únicas mesas, al lado de una estantería llena de cómics y frente a todo un puesto de periódicos, revistas de salud y del corazón, vecinos de películas nuevas y antiguas en DVD. Pero no olvido a los encantadores dueños, tal vez hermanos, herederos del bar que se puede ver frente a la barra en una foto antigua, donde unos botes de azucarillos se aprecian delante de unos ojos negros vidriosos, envejecidos pero orgullosos de levantar aquel bar el solo. ¿Quien es? Me gusta pensar que es el padre de aquellos señores que seguramente jugaban en aquel pueblo desde niños, robaban azucarillos a su padre y los depositaban en la boca dejando que se deshiciera en sus mejillas. Pero ahora adultos hacen el café con amor, sonríen con el “Ciao” en sus labios y ríen suave porque de nuevo aquella pareja extranjera pide el capuchino que cada vez preparan más rico.

Hoy la Toscana me sabe a Capuchino y Mermelada de Cerezas.

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Pintar en la Toscana es un romántico sueño que casi todo artista ha tenido en algún momento de su vida gracias a las películas americanas. Y es una fantasía que he cumplido gracias a un jarrón de un azul encantador, unas ramas de lavanda y un pequeño ramito de flores blancas que acabaron siendo rojas en mi pequeña hoja de papel.

Pero para contar esta historia llena de pintura, deseo retomar a ese instante en que decidí que quería pintar algo en la Toscana

Paseando hasta nuestras ya amadas tiendas de comida italiana, Ion y yo nos detuvimos a medio camino para admirar los viñedos cuyas ramas se enrojecían al carmín y los árboles que se desnudaban de hojas por el frío que se acercaba cada vez más afilado. Fue entonces cuando al ver trazos de camino de tierra clara, una villa, cipreses altos y olivos delante de nosotros, que dije: Quiero pintar. El sentimiento renació de nuevo en mi, consiguiendo que una sonrisa surgiera de mis labios al recordar que antes de conocer al amor de mi vida, mis noches se llenaban de música ante la sintonía clásica de Kiss Fm y dibujaba todo lo que me daba fantasía. Era una emoción tan relajante como la de escribir, me sumergía en otro mundo de trazos y colores. Hablaba con aquellos dibujos como la mismísima Beatrix Potter.

Aquella emoción me siguió como una aureola de ángel en mi cabeza, revoloteaba feliz porque iba a encontrarme con la pintura. Y en una tienda llena de jabones perfumados, desde lavanda a papaya. Con una fragancia de rosas rojas e inciensos de melocotón, compré unas acuarelas de niños. Lo que yo quería era pintar, me habría bastado con mis propios dedos, así que recurrí a aquello que me acercara más a una emoción de juego. Feliz y emocionada, porque había conseguido mi juguete, hablamos con la dependienta, una vez más contando nuestra historia, la razón por la que estábamos en la Toscana.

Queremos conocer el mundo y viajar porque aún somos jóvenes y no deseamos hacer raíces en un mismo sitio.

Y entonces ella dijo la frase que jamás olvidaré; “es muy bueno lo que hacen, me encanta. Felicidades.”

A veces parece que tienes que salir de tu entorno para encontrarte con personas que no juzgas quien eres y te felicitan por las decisiones que tomas, una tan sencilla como desear Conocer el Mundo que nos rodea.

Pero continuemos con la historia de Pintar en la Toscana.

Ya con mis pinturas y unas compras de verduras extras, caminamos de nuevo a lo alto de nuestra casa. Estaba deseosa de comenzar a pintar, pero no sería hasta unos días después que mi mente desearía relajarse.

Cuando llegó ese día, noté como estaba lista. Así que fui afuera y le pedí a mi amor el gran favor de que cortará por mi unas ramas de lavanda del jardín, pues hay dos grandes y regordetas abejas negras con rayas amarillas que parecen proteger aquello como si fuera su hogar. Así que una vez que mi héroe me entregó la lavanda, yo recogí unas florecitas blancas que muchos nombrarían “mala hierba”, pero para mi son como flor de nata, con un polen amarillo y lima. Así que con la parte floral lista, me dispuse a entrar dentro, a la casita de madera, poner la calefacción y una lista en Apple Music de mujeres fuertes. Pues ese día me sentía más femenina que nunca.

Cogí un jarrón azul como las esmeraldas y lo coloqué en la gran mesa de la cocina, tambien de madera, una lámpara de luz roja a mi derecha, las pinturas a mi izquierdas, el pincel en un recipiente de agua y tres gotas de alcohol. Y el folio frente a mi. Y comencé a dibujar, poco a poco, observo, escudriñé la forma del jarrón, luego las flores. . Una vez terminé el boceto, introduje el pincel en agua y comencé a mezclar el azul. Azul, Negro y un poco de violeta oscuro. El color surgió y comencé a Pintar en la Toscana.

Mientras un té humeante de flores rojas y canela fue humedeciendo mis labios. Me sentí en una nube de colores, donde solo veía curvas y pinturas. Preguntándome si un Elemento puede ser tuyo solo por el hecho de disfrutarlo, aunque no se te de bien, pero te hace dichosamente feliz. Pero entonces algo ocurre, Ion entró con el objetivo de que salga. Dejé lo que estaba haciendo y al salir al jardín de un sol dorado encontré que sobre la mesa de madera había libretas y pinturas, eran de un profesional. El dueño de aquella casa, nuestro “amichi” Piero era pintor. Hojeé los folios, sintiendo la solidez de un papel preparado para absorber y conservar la pintura. Había trazos de la Toscana, color rojo, amarillo y verde. Capullos en flor, playa, viñas…la Toscana estaba allí, captada por los ojos de aquel hombre parecido al papá de Pinocho. Sonreí y dije: Voy a seguir pintando.

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Algo que siempre me ha obsesionado de los personajes famosos del mundo son el lugar donde viven y el lugar donde murieron. Creo que las dos tristezas mayores que pueden ocurrirle a un ser humano es morir solo y morir en el mismo lugar donde nació.

Por ello te dejo el siguiente mensaje: Conocer el mundo que te rodea.

Y no hablo de irte una semana a Grecia, Barcelona, París,  México o Italia. Te estoy diciendo que vayas a vivir a esos países de los que siempre lees o con los que sueñas. Por que ir de vacaciones es solo un paseo en coche y vivir en ese lugar es pasear.

Este mensaje te lo estoy transmitiendo desde la Toscana, Italia, donde los árboles en invierno son de un marrón avellana tostada, los troncos se llenan de pigmentos verdes a causa del musgo húmedo y los olivos están siempre rociados de gotitas de lluvia.

La Toscana es un cuadro de cientos de películas y obras literarias, pero vivirla son todas ellas juntas.

Sientes cada lugar, vas a cafeterías diminutas donde las tazas y copas son macetas de cactus, las lámparas son simples bombillas sujetas por cordones de zapatos y una copa de vino de la Toscana es el placer de tu paladar, dejándote en la boca el regusto del hueso de una guinda. Al igual que su color carmesí.

Al haber salido de España y vivir en otro país he descubierto que las personas no andan todo el día con móviles. Son alegres y amables, respetan de donde vienes y siempre te desean la buena fortuna.

Pero lo que más adoro de Conocer el mundo que me rodea es la exquisita comida. Seguramente pensaras en las famosas Pizzas y Pastas de Italia, pero para mi lo más delicioso es el hecho de ir a comprar. Donde el puesto de verduras es un lugar pequeño en la que un señor intenta averiguar que quiero ante mi combinación de Italiano y español. Luego está el carnicero, el cual sospecho que es escritor por su cara divertida, sus gafas redondas y su italiano bajito. Nos ofrece el mejor salami de mi vida, con pimienta…mmmm. Pero lo más sorprendente de italia son las conocidas antipasti, canápes de hígado, de salsa de gambas, de champiñones y una combinación de alcaparras y verduras que te harán creer que estas en el séptimo cielo. Estas sensaciones en mi paladar me han devuelto una de las mayores pasiones de la vida, comer. La cual he recuperado gracias a Italia y a mi anterior vida en Canarias.

Me he enamorado de Italia, de la Toscana y sus increíbles vistas donde esperas alargar la mano y que un papel pintado se pegue a los dedos, pues todo resulta tan poético que parece no ser cierto.

Ahora te invito a Conocer el mundo que te rodea.

Te saluda una Escritora en Italia.

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En este mismo instante en que escribo estas palabras, me encuentro a punto de embarcarme en una nueva aventura, viajar y vivir en otro país. Dejo atrás las Islas después de un año de eterno verano y esta es la razón por la que escribo este post titulado Una Escritora en Canarias. Deseo despedirme de esta isla maravillosa que me ha hecho muy feliz y ha resultado ser un desintoxicador maravilloso para mis antiguos patrones. ¿Por que me fuí a Canarias? En algunas de las entrevistas que me han realizado en Las Palmas como escritora, he atribuido mi escapada a esta isla con mi compañero de vida, por la gran búsqueda del sol y un eterno verano en el que puedas comer helado e ir siempre con ropa ligera. Pero otra razón por la que decidí ir a una de las 7 islas mágicas, es por que necesitaba desintoxicarme de mi pasado, de aquello que me había decepcionado tanto como que mis padres se divorciaran o mi hermano tuviera un accidente y ahora esté en silla de ruedas. Fueron golpes tan agudos que creí no volver a recuperarme, la vida en sí se había tornado de un color tan grisáceo que casi olvidé mis sueños. Pero gracias a Ion, mi amor, pude encontrar el valor de seguir con nuestra pasión juntos, de llevar a cabo nuestra Agencia de Marketing para independizarnos, irnos del nido y elegir cuáles eran nuestros pasos. Y tras 3 meses de emprender nos fuimos. Volamos hasta las Palmas de Gran Canarias, a Maspalomas. ¡Y nuestra aventura comenzó! La lista de Una Escritora en Canarias. En un año pasan mil cosas, por ello quiero hacer una lista de lo que más recordaré de la hermosa isla que abandoné hace unas horas pero aun recuerdo dentro de mi.
  • La puesta de sol rosada o acaramelada.
  • Los almuerzos con champiñones, aguacate y secreto.
  • Las patatas que nunca se acaban.
  • El mojo de cilantro de Ion.
  • El LlaoLlao cada vez que cumplimos un objetivo.
  • Haciendo el amor en las escaleras, la cocina, el sofa, la cama, la ducha…en fin, hacer el amor.
  • La escalera donde nos sentamos a comer empanada y gazpacho.
  • Descubrimos que a Ion le gusta el cabello de angel.
  • La comida ecológica.
  • El kebab con mucho picante.
  • La tienda china que solo tu y yo conocemos.
  • Comer solo con palillos.
  • El sushi casero.
  • La casa llena de humo por la barbacoa.
  • El vino que nos deja dormidos.
  • Las llamadas de las familias y con su pregunta: ¿cuando volvéis a España?
  • El libro que leí de Grace Kelly.
  • Nuestro primer dia en la biblioteca.
  • La playa y la chocolatina de fresa.
  • Emprender un poco perdidos.
  • Leer mente millonaria juntos.
  • Administrar el dinero correctamente por primera vez.
  • Llorar juntos.
  • Terminar Aelita.
  • Preparar pan casero.
  • La pizza en el microondas.
  • Los vecinos que nos comprenden y su perrita.
  • Éxito en nuestro Negocio.
  • Escritores Famosos nace.
  • ¡Se nos ocurren más ideas!
  • Hacemos acuerdos con famosos.
  • Una semana con tu madre.
  • La pizzeria donde solo van los italianos.
  • El mar y tus besos que me quitan el miedo.
  • La noria girando en destellos de colores.
  • Me regalas un libro, un jersey y unos zapatos.
  • Lilo-Va nos lleva por todas partes, es nuestra bici.
  • Se me antoja un gatito.
  • Comemos tarta de chocolate blanco para mi cumpleaños.
  • Vamos a nuestro primer hindú.
  • Te obsesionas con Vine y yo con Instagram.
  • Nos vamos a bailar salsa.
  • Llega tu cumpleaños y preparo Tiramisú.
  • La feria del Libro llena de letras en las hojas de los árboles.
  • Un faro más.
  • Latas de leche de coco.
  • Bloody Mary en casa.
  • Pesadillas buscandote.
  • Un postre riquísimo de plátano y creme brulee.
  • Decisión de a donde ir el próximo año.
  • Seguimos con los clientes y BigBangSocial.
  • En el siguiente lugar quiero ver nevar.
  • Compramos ropa de invierno para el viaje.
  • Regalamos aquello que tiene un pasado para nosotros y hacemos nuevos recuerdos para otras personas.
  • Pasamos la última noche en canarias.
  • No duermo al estar ilusionada.
  • Despertamos y nos despedimos de canarias.
  • Llegamos al aeropuerto y solo quedan 6 horas para el próximo destino.
Diría que he esperado toda la vida para salir de españa, poder conocer otro país. La curiosidad siempre fui un gran ingrediente de mis historias y de mi vida. Pero a lo largo del tiempo pareció apagarse y ahora quiero recuperarlo. Después de un año en canarias, mudando la piel, me voy completamente nueva. Llena de vitalidad y con ganas de ir a un sitio que nunca he visto y estoy deseando conocer. Y solo debo agradecérselo a una persona. A mi misma, por persistir y llegar hasta donde estoy hoy. Y también a mi amor, porque sin él este camino no sería tan apasionante ni divertido, es mi novio y mejor amigo, es la persona con la que quiero experimentar todo y compartirlo contigo lector. Gracias. Y ahora sentada en el aeropuerto a la espera de ir a un nuevo país se despide Una Escritora en Canarias, a punto de cambiar de lugar. Si deseas conocer mi última Aventura en otro país puedes leer Una Escritora en París.
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